miércoles, 4 de septiembre de 2013

Redacción de la leyenda urbana "Kuchisake-Onna"

Hace ya mucho tiempo atrás, una bellísima mujer y su esposo samurai vivían en lo que parecía ser un matrimonio feliz y normal. Era una pareja estable y respetada, la cual nadie criticaba. Ambos, jóvenes,  parecían amarse mucho.
Hasta que un día, el samurai se enteró de una noticia devastadora, la cual lo llenó de rabia e impotencia. Su esposa lo engañaba constantemente, con varias personas. Éste espero a que su mujer regrese a la casa y cuando llegó la increpó. Comenzó una discusión fuerte, con agresiones verbales y físicas incluidas. Ella admitió sus acciones, enfureciéndolo aún más.
El samurai, decidido a que su esposa no lo humille más, tomó su espada y le cortó la boca de oreja a oreja. Ella quedo inconsciente y totalmente desfigurada, toda belleza que en su momento deslumbraba a cual hombre se le cruce había desaparecido.
El joven dio por fallecida a su hermosa mujer, así que la tomó y la abandonó en un pantano lejos de su casa, para que no encontraran el cuerpo.  Volvió a su hogar y limpió la escena del crimen, continuando con su vida cotidiana.
Con el correr de los días su familia al no verla junto a él le preguntaba donde se encontraba y porque no aparecía. Este contestaba que ella lo había abandonado después de una discusión y que no quería hablar más del tema porque estaba muy afectado.
La mujer, a la que su esposo creía muerta, despertó en el pantano, muy lastimada. Se refugió en una casa abandonada cerca de allí, donde ella misma cosió su boca y se curó con hierbas medicinales. Se alimentaba de lo que podía encontrar, y una vez sana y llena de ira, se dispuso a planificar una venganza.
En aquella casa abandonada todavía había muchos utensilios, y lo que más le agradó encontrar a la mujer fue una espada casi nueva, en perfecto estado. Así fue como ideó su plan, el cual consistía en vengarse asesinando a todas las mujeres de la familia del samurai cortándole la boca al igual que ella y luego clavándole la espada en su corazón. No lo pensó más y comenzó con la masacre.
Una noche, luego de varias semanas de aquel hecho que desencadenaría el espíritu asesino de la mujer, ésta marchó hacia la casa de la madre de su esposo.  Como su suegra vivía sola no tardó en entrar y proceder con el asesinato. Ingresó por la parte trasera de la casa y la encontró durmiendo plácidamente. La anciana se despertó y la vio parada al lado de su cama. Primero se asustó pero luego la observó mejor y se dio cuenta de que era su nuera. Le preguntó que hacia allí, y por qué había abandonado a su hijo, pero la joven sin ningún tipo de compasión desenvainó su espada y le cortó la boca. La anciana comenzó a gritar desesperadamente hasta que su nuera le clavó el arma en su corazón y la mató.
Al día siguiente, la hermana del samurai se dirigió a la casa de su madre y se encontró con esa escena horrenda llena de sangre por todas partes. Toda la familia quedó muy consternada y afligida, preguntándose el porqué de tanta violencia. Pero el más afectado fue el samurai, el cual reconocía perfectamente la marca en el rostro de su madre, pero no podía decírselo a su familia ya que él había contado una versión distinta del hecho.
Luego de un par de días, se encontraban las dos hermanas del samurai en la misma casa, entristecidas y decaídas todavía por el acontecimiento trágico. La joven, su cuñada, marchó hacia ellas y tocó la puerta. Ellas abrieron y la reconocieron. Totalmente sorprendidas la dejaron pasar, hacía mucho tiempo que no la veían, y además, era una persona de su confianza. La mujer entró y violentamente las encerró en un cuarto pequeño. Ingresó y sin dudarlo sacó su espada y les corto la boca a ambas. Luego la clavó en sus corazones y se fue.
Después de encontrar los cadáveres de sus dos hermanas con las mismas marcas que su madre y su mujer el samurai perdió la cordura. No solo habían fallecido tres importantes mujeres de su vida, sino que no entendía como todas podían tener la misma marca que su esposa, si ésta estaba muerta para él. Se llenó de interrogantes y poco a poco fue enloqueciendo y cerrándose a todo contacto humano, lo único que pensaba era en esos hechos horribles.
Una vez cometidos estos crímenes y con su objetivo casi logrado, la joven esposa se dispuso a concluir su plan terminando con la vida de su esposo, el cual había querido atentar contra su vida.
Se dirigió a su antigua casa, sabiendo que su marido se iba a encontrar solo, ya que no tenía más a su familia. Conocía perfectamente su hogar, así que marchó a la parte trasera para ingresar por aquella puerta que permanecía generalmente sin llave. Entró y allí encontró a ese hombre, ese al que tanto rencor y odio le tenía por fin estaba ahí, solo. El samurai la vio y quedó perplejo, no podía creer lo que estaba observando. Su hermosa mujer a la que creía muerta estaba parada delante de él. Creyó que era un espíritu, un ente, él estaba convencido de que la había matado.
La joven preguntó: -“¿Watashi kirei?” (¿Soy hermosa?). Su esposo respondió que sí, que era muy hermosa. Ella se descubrió la cara dejando ver la marca tan horrible que él le había provocado. Volvió a preguntar: -“Kore demo?” (¿Y ahora?). El hombre respondió nuevamente que sí, que realmente era muy bella y que lo perdone.
La mujer sin piedad le cortó la boca del mismo modo y le clavó su espada en el corazón, matándolo. Acabó por fin su plan de venganza, por fin había podido provocar el mismo dolor a su marido. Observó la escena del crimen y recordó todos los hechos trágicos que había protagonizado horrorizándose de lo que había realizado. Todo lo que había hecho lo hizo en un estado de enojo y rabia, y ahora que todo había terminado no podía creer lo que había cometido.
Así fue como decidió acabar con su existencia, ya no tenía más que hacer con su vida y no podía vivir con todo el sentimiento de culpa por las muertes que provocó. Se clavó la espada en el corazón y cayó en el suelo.
Pero al caer, su rostro ya no tenía más esa marca de oreja a oreja, su cuerpo ya descansaba en paz libre de todo ese espíritu maligno que la tentó a realizar todos los asesinatos, libre de la marca que la había alentado a vengarse. Su cuerpo y alma pura se separaron de ese espíritu que quedó vagando en la tierra.
Días después se propaga en el pueblo la noticia de que una mujer fue hallada muerta cerca de un río con una horrible boca cortada y una espada en el corazón, comenzando de nuevo esta serie de asesinatos…

Gabriela Carrizo y Melisa Robles.

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